Recomendada en guías y en páginas
por la excelencia de su costumbrismo en las tribus Ixil, nosotros no tuvimos
tiempo de nada en Nebaj.
Es un páramo rodeado de montañas, con vegetación
exuberante y con un potencial Hidroeléctrico más que deslumbrante, al que su
indígenas se oponen, lo que dio buena cuenta de ello los carteles que rezaban:
“No a las Hidroléctricas”, aunque a efectos es una energía limpia.
Desayunamos
en el Descanso, un acogedor lugar con un estilo ecléptico, marcado por sus
toques árabes y orientales, destacar la pantalla central hecha con un paraguas
chino. El servicio amable, pero se te va la vida para que te sirvan un
desayuno, el tiempo en este sitio se paró hace unas décadas y perdieron el
segundero.
Gastado
parte de nuestro tiempo en Nebaj
desayunando y otra parte intentando buscar desplazamiento. Nos tiramos a la
carretera para descubrir unas cataratas muy recomendadas por la guía pero sin
embargo denostadas por la gente del pueblo.
Era un trayecto de una hora, pero entre la dificultad
inicial para encontrar el camino, y el ir apreciando el paisaje manchado por
basura por doquier, termino siendo de hora y casi 20 minutos, hasta descubrir
una gran catarata que en 5 minutos fotografiamos y con gran rapidez decidimos
abandonar. Como el camino se nos antojaba largo, paramos un pick up, que nos
llevo con gusto al centro del pueblo por el módico precio de 5 quetzales.
Si
llegar aquí fue una aventura, intentar salir sería otra. Los vehículos
escaseaban y los precios eran muy altos. La explicación venía dada por la
situación de la carretera que conectaba con Cobán. Nosotros intentabamos viajar
más económico, y tras un recorrido por el centro del pueblo, la única
posibilidad era tomar el transporte colectivo en microbus Nebaj-Cobán. Muchos
eran nuestros miedos, no el viajar como sardinas en latas, pero si la
posibilidad de robos ó la pérdida de equipaje pues este iba en la burra del
microbus fuera de nuestros ojos. Sin alternativa y con la necesidad de viajar, de
tripas hicimos corazón y nos embarcamos en una gran travesía.
Las
comodidades iniciales del viaje, pronto disminuyeron. Lo que a nuestra salida
de Nebaj era diáfano, se transformo en un entrar de gente, con niños, con
bolsos llenos de frutas, aperos de trabajo…En definitiva entraba más que
salían, y no sabiamos si aquello era el camarote de los hermanos Max o una
montaña rusa, pues la carretera era a cada paso peor, hasta llegar a un punto
en el que un gran derrumbe de media montaña había sepultado a más de 300
personas. Pues sobre ese derrumbe y al borde de un gran precipicio pasaba la
carretera improvisada, subiendo y bajando terraplenes que nos conduciría a
Cobán.
Sin
embargo, en este trayecto, no todo era malo. Nos ofreció la oportunidad de
estar más en contacto con otras gentes, (a veces demasiado) y de conocer la cultura,
el día a día y como se defiende en las recónditas poblaciones habitadas que estaban al margen del
camino.
Llegados
a San Juan de Cruces, nos hacen cambiar de microbus, y contemplamos aliviados
que nuestras maletas estaban bien. En este pequeño trayecto, y tal vez por
estar mas cerca de una gran urbe, la gente era mas amigable y se interesaron
por nuestro viaje e incluso nos daban consejos, tal es así que una señora
estuvo a punto de perder su parada y otra nos bendijo para el resto del camino.
Y
al fin Cobán, un taxi en una calle cualquiera dónde fuimos dejados y pronto
otro nuevo día. Pero, hay, que siempre un pero, el taxista no sabía la
dirección y la dirección que nos transmitieron por correo estaba mal, ó el no
la entendía, el caso que perdidos de nuevo. Varias vueltas y llegamos a una
posada, ya siendo resabidos en el tema, bajamos a preguntar si era nuestra
ubicación y el recepcionista nos dice que si. Cuando ya hemos bajado el
equipaje y estamos en la habitación que olía a naftalina, nos dice que no, que
no teníamos reserva pero que tenían disponibilidad.
Bueno lo que faltaba, nos pusimos hechos unos basiliscos, y
tan cansados como estabamos comenzamos la busqueda del hotel reservado. Cuando
lo localizamos nos dicen que la reserva se confirmó, pero que ahora no había
disponibilidad, nuestro malestar iba en aumento. Decidimos hablar nosotros
mismos con el recepcionista infractor, y en menos de un minuto si que teníamos
habitación. A lo que le exponemos la situación de los costos del taxi, del
nuevo traslado y del engaño del recepcionista numero 1, que se siente a su vez
engañado por el recepcionista número 2, y llama al gerente.
Al
final de la historia, es el propio gerente el que nos viene a buscar, nos pide
disculpas y nos lleva al hotel en el que sí, habíamos reservado. A nuestra
llegada nos dan la llave de la habitación, y sorpresa el baño esta lleno de
tierra. Dios! Esta tortura no acabara nunca. Vuelta a la recepción, le decimos
lo mal que esta la habitación y nos vamos a cenar.
Pero
no, por que ir a cenar al mismo hotel y finalizar el día. Nos ponemos a esa
hora a la busca y captura de un
sitio pa comer, en la Zona 4 de la ciudad ( es decir la periferia) y sin poder
orientarnos bien por la noche. Unas calles y un par de preguntas en farmacias,
nos llevan al Restaurante Ice, una mezcla entre restaurante y discoteca, dónde
al compás de música house nos metimos entre pecho y espalda una ensalada y un
churrasco, y de postre gelatina, y que se mueran los feos; o nosotros, por que
en dicho local se permitía la entrada de armas, eso sí, si disparas no consumas
alcohol, menos mal que no había ni un pijo en el local.
me quedé con ganas de ver ese local..y el churrasco!jiji...q show q show esos recepcionistas!! a ver si se endereza esa suerte...ya han pasado por todos los transportes!!!Kiss
ResponderEliminarJajaja... La verdad que nos metemos en cada sitio " que pa que"
ResponderEliminarLas fotos las subire en la proxima conexion porque no las tenia descargadas y los cables se quedaron a 70 km de donde estamos... Con parte de nuestro equipaje
Siiiii Bea.. Hemos cogido TODO tipo de transporte Guatemalteco... Pero eso es lo chulo de ir a tu aire... Y vivir la esencia del pais