domingo, 21 de octubre de 2012

DÍA 10. SANTA MARÍA DE NEBAJ ¿PERO QUÉ VINE YO A HACER AQUÍ?


Recomendada en guías y en páginas por la excelencia de su costumbrismo en las tribus Ixil, nosotros no tuvimos tiempo de nada en Nebaj.

 Es un páramo rodeado de montañas, con vegetación exuberante y con un potencial Hidroeléctrico más que deslumbrante, al que su indígenas se oponen, lo que dio buena cuenta de ello los carteles que rezaban: “No a las Hidroléctricas”, aunque a efectos es una energía limpia.
           
            Desayunamos en el Descanso, un acogedor lugar con un estilo ecléptico, marcado por sus toques árabes y orientales, destacar la pantalla central hecha con un paraguas chino. El servicio amable, pero se te va la vida para que te sirvan un desayuno, el tiempo en este sitio se paró hace unas décadas y perdieron el segundero.

            Gastado parte de  nuestro tiempo en Nebaj desayunando y otra parte intentando buscar desplazamiento. Nos tiramos a la carretera para descubrir unas cataratas muy recomendadas por la guía pero sin embargo denostadas por la gente del pueblo.  

         Era un trayecto de una hora, pero entre la dificultad inicial para encontrar el camino, y el ir apreciando el paisaje manchado por basura por doquier, termino siendo de hora y casi 20 minutos, hasta descubrir una gran catarata que en 5 minutos fotografiamos y con gran rapidez decidimos abandonar. Como el camino se nos antojaba largo, paramos un pick up, que nos llevo con gusto al centro del pueblo por el módico precio de 5 quetzales.

            Si llegar aquí fue una aventura, intentar salir sería otra. Los vehículos escaseaban y los precios eran muy altos. La explicación venía dada por la situación de la carretera que conectaba con Cobán. Nosotros intentabamos viajar más económico, y tras un recorrido por el centro del pueblo, la única posibilidad era tomar el transporte colectivo en microbus Nebaj-Cobán. Muchos eran nuestros miedos, no el viajar como sardinas en latas, pero si la posibilidad de robos ó la pérdida de equipaje pues este iba en la burra del microbus fuera de nuestros ojos. Sin alternativa y con la necesidad de viajar, de tripas hicimos corazón y nos embarcamos en una gran travesía.
            Las comodidades iniciales del viaje, pronto disminuyeron. Lo que a nuestra salida de Nebaj era diáfano, se transformo en un entrar de gente, con niños, con bolsos llenos de frutas, aperos de trabajo…En definitiva entraba más que salían, y no sabiamos si aquello era el camarote de los hermanos Max o una montaña rusa, pues la carretera era a cada paso peor, hasta llegar a un punto en el que un gran derrumbe de media montaña había sepultado a más de 300 personas. Pues sobre ese derrumbe y al borde de un gran precipicio pasaba la carretera improvisada, subiendo y bajando terraplenes que nos conduciría a Cobán.
            Sin embargo, en este trayecto, no todo era malo. Nos ofreció la oportunidad de estar más en contacto con otras gentes, (a veces demasiado) y de conocer la cultura, el día a día y como se defiende en las recónditas poblaciones  habitadas que estaban al margen del camino.
            Llegados a San Juan de Cruces, nos hacen cambiar de microbus, y contemplamos aliviados que nuestras maletas estaban bien. En este pequeño trayecto, y tal vez por estar mas cerca de una gran urbe, la gente era mas amigable y se interesaron por nuestro viaje e incluso nos daban consejos, tal es así que una señora estuvo a punto de perder su parada y otra nos bendijo para el resto del camino.
            Y al fin Cobán, un taxi en una calle cualquiera dónde fuimos dejados y pronto otro nuevo día. Pero, hay, que siempre un pero, el taxista no sabía la dirección y la dirección que nos transmitieron por correo estaba mal, ó el no la entendía, el caso que perdidos de nuevo. Varias vueltas y llegamos a una posada, ya siendo resabidos en el tema, bajamos a preguntar si era nuestra ubicación y el recepcionista nos dice que si. Cuando ya hemos bajado el equipaje y estamos en la habitación que olía a naftalina, nos dice que no, que no teníamos reserva pero que tenían disponibilidad.
             Bueno lo que faltaba, nos pusimos hechos unos basiliscos, y tan cansados como estabamos comenzamos la busqueda del hotel reservado. Cuando lo localizamos nos dicen que la reserva se confirmó, pero que ahora no había disponibilidad, nuestro malestar iba en aumento. Decidimos hablar nosotros mismos con el recepcionista infractor, y en menos de un minuto si que teníamos habitación. A lo que le exponemos la situación de los costos del taxi, del nuevo traslado y del engaño del recepcionista numero 1, que se siente a su vez engañado por el recepcionista número 2, y llama al gerente.
            Al final de la historia, es el propio gerente el que nos viene a buscar, nos pide disculpas y nos lleva al hotel en el que sí, habíamos reservado. A nuestra llegada nos dan la llave de la habitación, y sorpresa el baño esta lleno de tierra. Dios! Esta tortura no acabara nunca. Vuelta a la recepción, le decimos lo mal que esta la habitación y nos vamos a cenar.
            Pero no, por que ir a cenar al mismo hotel y finalizar el día. Nos ponemos a esa hora  a la busca y captura de un sitio pa comer, en la Zona 4 de la ciudad ( es decir la periferia) y sin poder orientarnos bien por la noche. Unas calles y un par de preguntas en farmacias, nos llevan al Restaurante Ice, una mezcla entre restaurante y discoteca, dónde al compás de música house nos metimos entre pecho y espalda una ensalada y un churrasco, y de postre gelatina, y que se mueran los feos; o nosotros, por que en dicho local se permitía la entrada de armas, eso sí, si disparas no consumas alcohol, menos mal que no había ni un pijo en el local.

2 comentarios:

  1. me quedé con ganas de ver ese local..y el churrasco!jiji...q show q show esos recepcionistas!! a ver si se endereza esa suerte...ya han pasado por todos los transportes!!!Kiss

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  2. Jajaja... La verdad que nos metemos en cada sitio " que pa que"
    Las fotos las subire en la proxima conexion porque no las tenia descargadas y los cables se quedaron a 70 km de donde estamos... Con parte de nuestro equipaje
    Siiiii Bea.. Hemos cogido TODO tipo de transporte Guatemalteco... Pero eso es lo chulo de ir a tu aire... Y vivir la esencia del pais

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