Los días se suceden unos detrás de otro, y el tiempo va
dando paso a las dudas de cómo continuar nuestro viaje.¿Es mejor abortar
primero la región atlántica, Belice, y después por último el Petén? Ó hacer lo
diametralmente opuesto.
Con
éstas y otras dudas nos embargamos en la dura tarea de localizar por nuestra
cuenta La Casa d´Acuña, que tanto deleite había dado a nuestro paladar en el
desayuno, tan sabroso habíamos
sentido su café en un entorno entrañable, con gente agradable y en un lugar
apacible y con buena música ambiente.
Esa es la razón que tras darnos un buen
homenaje, decidimos organizar la etapa final del viaje, y cual fue nuestra
sorpresa, cuando no ya sólo los empleados del hotel si no el mismo dueño nos
empiezan a aconsejar sobre los lugares mas importante y bellos, así como las
rutas mas deseable. Dejar constancia que seria Vinicio, uno de los empleados
quién nos buscaría el transporte para nuestra próximas 48 horas.
Recogimos
nuestras maletas, conocimos a nuestro guía-conductor, nos compramos
provisiones para unas 24 horas en un centro comercial cercano, y emprendimos la
ruta hacia el desconocido Petén, todo ello en menos de una hora. Es increíble
como la influencia de personas bienaventuradas pueden encaminar un viaje en el
que no estábamos perdidos, pero si dubitativos por la cantidad de información y
las diferentes posibilidades.
Conforme
ganábamos kilómetros al asfalto, el paisaje fue cambiando progresivamente. De
tramos montañoso y vegetación densa; la inclinación dió lugar a praderas, con
ciertas zonas despobladas por la deforestación organizada por el pueblo maya y
sus monocultivos de maíz. El día se presentaba largo, y en ocasiones llevados
por la buena música de nuestros ipod nos zambullimos momentáneamente en las
corrientes oníricas, aunque que la presteza de conectarnos con el medio en los
momentos en los que el cambio aparecía ( bueno, eso va por mí, de Cristina
nunca se puede saber). De esa guisa, y tras unas tres horas y media de camino
llegamos a un destino poco visitado, y largamente denostado por ser territorio
de guerrillas durante los años 90, El Parque Nacional de la Laguna Lachua.
Nos
adentrábamos en zona 0, y tras pagar una módica cantidad de unos 120 QZT, una
diatriba sin parangón llegaba. El guarda del parqe que llevaba allí 28 años,
nos instó a responderle a una serie de preguntas de seguridad como: ¿qué es lo
único que queremos que se quede en el parque de vuestro paso?......respuesta
correcta “nuestras huella”. ¿Por qué es importante el silencio?....para que la
vida salvaje pueda vivir sin molestias. También recibimos advertencias sobre
los cocodrilos del lago, que no estaba permitida las bebidas alcohólicas y
otras nimiedades.
Con
comida, bebida, y estos consejos de última hora, emprendimos la marcha de mas
de una hora por una selva tupida para llegar a un maravilloso paraiso húmedo.
Deseabamos ver la puesta de sol, pero el ritmo era insuficiente, así que
tuvimos que sacar fuerza de flaqueza para acelerar el paso y convertir ese
paseo en una marcha militar, un dos, un dos…..
Nuestra
primera parada, nuestras primeras composiciones fotográficas en la laguna, y
estábamos realmente entusiasmados con el paisaje. ¿Cómo es posible que en
sitios tan recónditos se puede dar una belleza tan exultante? Continuamos ávidos
de más experiencias, de experiencias mas conmovedoras, y vaya si las íbamos a
encontrar. Conforme el sol descendía, el cielo empezaba a hervir con una paleta
de colores cálidos y las nubes, la luna, la laguna y nuestras cámaras empezaron
a danzar en una harmoniosa melodía del ocaso.
Fue
en este enclave, dónde conoceríamos a unos guatemaltecos muy simpáticos, que
pasaban allí unos días festivos. En la cena, se comportarían como grandes anfitriones, nos invitaron a
una cena típica, pero nosotros extrajimos de nuestra mochilas los bocatas del
Subway y disfrutamos a la par, aunque con unos alimentos más sencillos. La
velada termino entre risas, cuando los guatemaltecos, que también invitaron a
su cena al guarda, extrajeron el licor de baco y consiguieron que este
brindara con ellos a pesar de las advertencias iniciales. La vida esta llena
de contrastes, y los contrastes son flexibles, brindemos por la vida.
Intenso! Paz eh?...
ResponderEliminarLa foto d la cabaña...al anochecer...umm.
Cama,mosquitera uff ..
Más! :-) parece que estás allí...lo cuentas al detalle. Gran kiss A+M.
Paz??? Despues de la marcha militar... Menos mal que se apiado de mi y me llevo la mochila... Sino llegamos bien entrada la noche... Pero ahora viendo las fotos valio la pena... Jajaa
ResponderEliminarMosquitera.... Sí ... Mejor no digo nada al respecto, jajaa
La verdad que tiene una memoria prodiguosa... Ya la quisiera yo pa mi...
Mas??? Paciencia paciencia q todo llega...
A+M??????????
Besos guapa