jueves, 25 de octubre de 2012

DIA 12. ¿DE QUIÉN ES ESTE VIAJE?


             Los días se suceden unos detrás de otro, y el tiempo va dando paso a las dudas de cómo continuar nuestro viaje.¿Es mejor abortar primero la región atlántica, Belice, y después por último el Petén? Ó hacer lo diametralmente opuesto.
            Con éstas y otras dudas nos embargamos en la dura tarea de localizar por nuestra cuenta La Casa d´Acuña, que tanto deleite había dado a nuestro paladar en el desayuno,  tan sabroso habíamos sentido su café en un entorno entrañable, con gente agradable y en un lugar apacible y con buena música ambiente. 

Esa es la razón que tras darnos un buen homenaje, decidimos organizar la etapa final del viaje, y cual fue nuestra sorpresa, cuando no ya sólo los empleados del hotel si no el mismo dueño nos empiezan a aconsejar sobre los lugares mas importante y bellos, así como las rutas mas deseable. Dejar constancia que seria Vinicio, uno de los empleados quién nos buscaría el transporte para nuestra próximas 48 horas.

            Recogimos nuestras maletas, conocimos a nuestro guía-conductor, nos compramos provisiones para unas 24 horas en un centro comercial cercano, y emprendimos la ruta hacia el desconocido Petén, todo ello en menos de una hora. Es increíble como la influencia de personas bienaventuradas pueden encaminar un viaje en el que no estábamos perdidos, pero si dubitativos por la cantidad de información y las diferentes posibilidades.
            Conforme ganábamos kilómetros al asfalto, el paisaje fue cambiando progresivamente. De tramos montañoso y vegetación densa; la inclinación dió lugar a praderas, con ciertas zonas despobladas por la deforestación organizada por el pueblo maya y sus monocultivos de maíz. El día se presentaba largo, y en ocasiones llevados por la buena música de nuestros ipod nos zambullimos momentáneamente en las corrientes oníricas, aunque que la presteza de conectarnos con el medio en los momentos en los que el cambio aparecía ( bueno, eso va por mí, de Cristina nunca se puede saber). De esa guisa, y tras unas tres horas y media de camino llegamos a un destino poco visitado, y largamente denostado por ser territorio de guerrillas durante los años 90, El Parque Nacional de la Laguna Lachua.
            Nos adentrábamos en zona 0, y tras pagar una módica cantidad de unos 120 QZT, una diatriba sin parangón llegaba. El guarda del parqe que llevaba allí 28 años, nos instó a responderle a una serie de preguntas de seguridad como: ¿qué es lo único que queremos que se quede en el parque de vuestro paso?......respuesta correcta “nuestras huella”. ¿Por qué es importante el silencio?....para que la vida salvaje pueda vivir sin molestias. También recibimos advertencias sobre los cocodrilos del lago, que no estaba permitida las bebidas alcohólicas y otras nimiedades.
            Con comida, bebida, y estos consejos de última hora, emprendimos la marcha de mas de una hora por una selva tupida para llegar a un maravilloso paraiso húmedo. Deseabamos ver la puesta de sol, pero el ritmo era insuficiente, así que tuvimos que sacar fuerza de flaqueza para acelerar el paso y convertir ese paseo en una marcha militar, un dos, un dos…..

            Nuestra primera parada, nuestras primeras composiciones fotográficas en la laguna, y estábamos realmente entusiasmados con el paisaje. ¿Cómo es posible que en sitios tan recónditos se puede dar una belleza tan exultante? Continuamos ávidos de más experiencias, de experiencias mas conmovedoras, y vaya si las íbamos a encontrar. Conforme el sol descendía, el cielo empezaba a hervir con una paleta de colores cálidos y las nubes, la luna, la laguna y nuestras cámaras empezaron a danzar en una harmoniosa melodía del ocaso.






            Fue en este enclave, dónde conoceríamos a unos guatemaltecos muy simpáticos, que pasaban allí unos días festivos. En la cena, se comportarían como  grandes anfitriones, nos invitaron a una cena típica, pero nosotros extrajimos de nuestra mochilas los bocatas del Subway y disfrutamos a la par, aunque con unos alimentos más sencillos. La velada termino entre risas, cuando los guatemaltecos, que también invitaron a su cena al guarda, extrajeron el licor de baco y consiguieron que este brindara con ellos a pesar de las advertencias iniciales. La vida esta llena de contrastes, y los contrastes son flexibles, brindemos por la vida.

            Ducharnos, empaparnos de repelente ( una contrariedad), y volcarnos bajos los doseles protectores de mosquitos y empezar a oír el sonido de la naturaleza era una estampa acústica entrañable. Pero, pronto, los ruidos fueron cambiando y una orquesta de ronquidos desdibujo los sonidos del paraje. Recordar que las paredes eran de papel y en vez de dormir con una persona lo hacías con 20. No obstante, un lugar recomendable hasta el empalago

2 comentarios:

  1. Intenso! Paz eh?...
    La foto d la cabaña...al anochecer...umm.
    Cama,mosquitera uff ..
    Más! :-) parece que estás allí...lo cuentas al detalle. Gran kiss A+M.

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  2. Paz??? Despues de la marcha militar... Menos mal que se apiado de mi y me llevo la mochila... Sino llegamos bien entrada la noche... Pero ahora viendo las fotos valio la pena... Jajaa
    Mosquitera.... Sí ... Mejor no digo nada al respecto, jajaa
    La verdad que tiene una memoria prodiguosa... Ya la quisiera yo pa mi...
    Mas??? Paciencia paciencia q todo llega...
    A+M??????????
    Besos guapa

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