viernes, 12 de octubre de 2012

DÍA 4. ATITLAN Ó EN BUSCA DE LOS APOSTOLES PERDIDOS. PRIMERA PARTE.


          Una basta extensión de agua, de más de 300 metros de profundidad que se encuentra en un ciclo de crecimiento que durará unos 50 años, es el protagonista de esta historia. Nuevamente llegan unos españoles, no con el ansia de la conquista del exuberante Lago Atitlán enmarcado por tres grandes volcanes, léase: San Pedro, Tolimán y el más alto con unos  3100 metros de altura: Atitlán; sino con la intención de que el lugar nos conquiste a nosotros. ¡Y vaya si nos ha conquistado¡



            Se hace en ocasiones difícil mantener el ánimo cuando el emplazamiento esta embargado por grandes nubarrones, el día era gris y  desdibujaban el contraste  que debería existir entre las grandes montañas cubiertas de verde vegetación que acababan sin solución de continuidad en unas aguas azules perla, aunque  en ese momento más parecía marrón parduscas. Los rayos del sol aún no nos habían tocado, y ya estábamos con nuestro guía de camino a visitar dos pueblos que se encuentran en la orilla tzutujil ( excursión planificada por Rogers Tours).



            Originalmente se nos planteaba una jornada de idílica monta a caballo entre los bosques que circundaban San Pedro a las faldas del volcán, disfrutando de los lugareños y galopando con el pelo al viento, mientras la música de las marimbas acariciaban nuestros oídos y los niños regalaban con una sonrisa nuestros ojos ávidos de vivencias. Podría relatarlo así, adjuntar un par de fotos, y las lágrimas de los lectores de este blog caerían cual manantial por sus tiernas mejillas. No señores, no.. fue un día en el que el caballo caminaba menos que el del malo, encima tenía que ir detrás de otro ( eso lo puede contar bien mi compañera de desventuras) que iba aún mas lento, eso sí,  habían momentos que gracias a mi dominio del jamelgo, conseguía sonsacarle un trote pobre pero diáfano en aquel asfalto recalcitrante. En definitiva, gustó más mi ascenso al pacaya, que este descolorido recorrido, sólo he de sumar un punto positivo, mi caída del caballo. Tranquilos/as, nada me pasó, solo fue un turista más que calló cual fardo de 50 onzas de café en el arcén de esta iracunda carretera inundada de aguacates en todos los estados de descomposición. Quedándome dos estigmáticas cicatrices en ambas manos, y no, no hay fotos de esto, y es raro por que Cristina fotografía casi todo, menos nuestras oscuras deyecciones en baños públicos o privados…



            Ver y no ver San Pedro era todo una, y montar en un nuevo transporte, los pick up, compartiendo las fatigas del transporte con una veintena de lugareños, con sus fardos llenos de leña, sus gallinas, sus vestidos tradicionales, y un firme que se desliza como si fuera una montaña rusa por las pendientes del lago. Que diferentes se ve las cosas cuando uno es el protagonista. Al ver estos vehículos totalmente llenos circulando por la ciudad y pueblos pensamos: “ en eso no me subo ni muerto”, que pronto olvidamos que entre la vida y la muerte sólo hay un pick up de distancia. Realmente recomendable la experiencia.



 Desafortunadamente el pueblo de los pintores al óleo, San Juan, se convertiría en otra anotación al margen de este  fantástico viaje.

            La visita estaba repartida en tres partes, a la  cooperativa de mujeres tejedoras, que utilizaban; para no cansaros el mismo método de San Antonio de Aguas Calientes, una comida con una familia local y tiempo libre.

            En la  cooperativa de tejedoras se nos contó la historia de cómo el tejer esta ligado intrínsicamente con las mujeres ( y a Cris se le puso cara de: “claro el tejer, cocinar, la casa , los niños…machismo¡¡¡ ), pues no, la explicación es escandalosamente plausible. El tejer está ligado a la deidad mujer de la fertilidad, la que da la vida y hace crecer las plantas; de esa manera las niñas a una edad de 8 años empiezan a practicar con el telar de cadera, en una posición muy característica con la piernas arrodilladas y el cuerpo sobre ellas y con el tronco erguido, de esta manera se potencian no sólo los músculos abdominales sino los pélvicos y cuadriceps. Por la mañana estudia y por la tarde tejen.  Cuando llega la edad fértil este trabajo las ayuda a la ingente tarea del parto.


            La comida con la familia local tiene poco que comentar, descubrimos el agua de Jamaica ( vamos una infusión con las flores de Hibiscus, que aquí llaman la Rosa de Jamaica, mas exótica misma infusión) y hablamos sobre el tiempo. Los lugareños nos hicieron presente la terrible inundación del 2004 dónde quedaron incomunicados y hubieron varias muertes, nosotros les hicimos participes de nuestros problemas con el fuego. Un gran intercambio cultural, gracias al hombre del tiempo.


            Finalmente en nuestro tiempo libre, paseamos por la calle principal e hicimos fotos al lago que da y quita vida.


            El regreso fue tormentoso, en el significado  natural de la palabra, se cerraron las nubes que ya amenazaban, y la travesía con el fuerte oleaje y la lluvia hizo el resto. Otro día mojados, otro día contentos.


Parafraseando a  Briget Johns, resumen del año: caídas de caballos en Guatemala 1, estigmas en manos 2, viajes en pick up 1, comida con lugareños 1, decepciones 0. Un año muy positivo no?

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