Una basta extensión de agua, de más de 300 metros de
profundidad que se encuentra en un ciclo de crecimiento que durará unos 50
años, es el protagonista de esta historia. Nuevamente llegan unos españoles, no
con el ansia de la conquista del exuberante Lago Atitlán enmarcado por tres
grandes volcanes, léase: San Pedro, Tolimán y el más alto con unos 3100 metros de altura: Atitlán; sino
con la intención de que el lugar nos conquiste a nosotros. ¡Y vaya si nos ha
conquistado¡
Se
hace en ocasiones difícil mantener el ánimo cuando el emplazamiento esta
embargado por grandes nubarrones, el día era gris y desdibujaban el contraste que debería existir entre las grandes montañas cubiertas de
verde vegetación que acababan sin solución de continuidad en unas aguas azules
perla, aunque en ese momento más
parecía marrón parduscas. Los rayos del sol aún no nos habían tocado, y ya estábamos
con nuestro guía de camino a visitar dos pueblos que se encuentran en la orilla
tzutujil ( excursión planificada por Rogers Tours).
Originalmente
se nos planteaba una jornada de idílica monta a caballo entre los bosques que
circundaban San Pedro a las faldas del volcán, disfrutando de los lugareños y
galopando con el pelo al viento, mientras la música de las marimbas acariciaban
nuestros oídos y los niños regalaban con una sonrisa nuestros ojos ávidos de
vivencias. Podría relatarlo así, adjuntar un par de fotos, y las lágrimas de los lectores de este blog caerían cual manantial por sus tiernas mejillas. No
señores, no.. fue un día en el que el caballo caminaba menos que el del malo, encima
tenía que ir detrás de otro ( eso lo puede contar bien mi compañera de
desventuras) que iba aún mas lento, eso sí, habían momentos que gracias a mi
dominio del jamelgo, conseguía sonsacarle un trote pobre pero diáfano en aquel
asfalto recalcitrante. En definitiva, gustó más mi ascenso al pacaya, que este
descolorido recorrido, sólo he de sumar un punto positivo, mi caída del
caballo. Tranquilos/as, nada me pasó, solo fue un turista más que calló cual
fardo de 50 onzas de café en el arcén de esta iracunda carretera inundada de
aguacates en todos los estados de descomposición. Quedándome dos estigmáticas
cicatrices en ambas manos, y no, no hay fotos de esto, y es raro por que
Cristina fotografía casi todo, menos nuestras oscuras deyecciones en baños
públicos o privados…
Ver
y no ver San Pedro era todo una, y montar en un nuevo transporte, los pick up,
compartiendo las fatigas del transporte con una veintena de lugareños, con
sus fardos llenos de leña, sus gallinas, sus vestidos tradicionales, y un firme
que se desliza como si fuera una montaña rusa por las pendientes del lago. Que
diferentes se ve las cosas cuando uno es el protagonista. Al ver estos vehículos
totalmente llenos circulando por la ciudad y pueblos pensamos: “ en eso no me
subo ni muerto”, que pronto olvidamos que entre la vida y la muerte sólo hay un
pick up de distancia. Realmente recomendable la experiencia.
Desafortunadamente el pueblo de los pintores al óleo, San Juan, se convertiría en otra anotación al margen de este fantástico viaje.
Desafortunadamente el pueblo de los pintores al óleo, San Juan, se convertiría en otra anotación al margen de este fantástico viaje.
La
visita estaba repartida en tres partes, a la cooperativa de mujeres
tejedoras, que utilizaban; para no cansaros el mismo método de San Antonio de
Aguas Calientes, una comida con una familia local y tiempo libre.
En la cooperativa de tejedoras se nos contó la historia de cómo el tejer esta ligado
intrínsicamente con las mujeres ( y a Cris se le puso cara de: “claro el tejer,
cocinar, la casa , los niños…machismo¡¡¡ ), pues no, la explicación es
escandalosamente plausible. El tejer está ligado a la deidad mujer de la
fertilidad, la que da la vida y hace crecer las plantas; de esa manera las
niñas a una edad de 8 años empiezan a practicar con el telar de cadera, en una posición muy característica con la piernas arrodilladas y el
cuerpo sobre ellas y con el tronco erguido, de esta manera se potencian no
sólo los músculos abdominales sino los pélvicos y cuadriceps. Por la mañana
estudia y por la tarde tejen. Cuando llega la edad fértil este trabajo las
ayuda a la ingente tarea del parto.
La
comida con la familia local tiene poco que comentar, descubrimos el agua de
Jamaica ( vamos una infusión con las flores de Hibiscus, que aquí llaman la Rosa de Jamaica, mas exótica misma infusión) y hablamos sobre el tiempo. Los lugareños nos hicieron presente la
terrible inundación del 2004 dónde quedaron incomunicados y hubieron varias
muertes, nosotros les hicimos participes de nuestros problemas con el fuego. Un gran intercambio cultural, gracias al hombre del tiempo.
Finalmente
en nuestro tiempo libre, paseamos por la calle principal e hicimos fotos al
lago que da y quita vida.
El
regreso fue tormentoso, en el significado
natural de la palabra, se cerraron las nubes que ya amenazaban, y la
travesía con el fuerte oleaje y la lluvia hizo el resto. Otro día mojados, otro
día contentos.
Parafraseando a
Briget Johns, resumen del año: caídas de caballos en Guatemala 1, estigmas
en manos 2, viajes en pick up 1, comida con lugareños 1, decepciones 0. Un año
muy positivo no?
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