Madrugar no es problema, y las 6:00 es buena hora para
viajar. Por que será que nunca son puntuales, quién dice las 6:00 dice las 7:00
y así emprendemos con retraso el camino que nos llevará a Xela de unas 2 horas
y media. Sorpresa nos llevamos cuando nos paramos en el cruce de Sololá y tras
esperar media hora con un frío de muerte, nos dicen que el otro microbus que
llega desde Antigua ha tenido problemas y no llegará.
La
mañana se nos irá entre un paisaje marcado por el verde de su naturaleza, y las
gentes que abundantemente atraviesan, caminan o esperan en los márgenes de la
Panamericana. Cansados pero inspirados por el nuevo destino, nos transmutan de
coche en “Cuatro Caminos”, una improvisada estación de guaguas y servicio en un
cruce, así tal cual sin anestesia ni estructura definida, total un caos
circulatorio, ahí querría ver yo a mi profesor de autoescuela para que me diga
quién tiene la preferencia.
Xela
se descubría como una ciudad puramente indígena, nos alojamos en un hotel del
parque de Centroamérica, y aún hoy damos gracias a ello.
El motivo: no nos
orientabamos con las calles, y mira que son números, pero no logramos descubrir
el significado y los saltos numéricos por doquier. Además la oficina de
turismo( Inguat) situada en una esquina del parque no nos ayudo nada,
sinceramente creo que sabíamos más nosotras que la señora pegada a un teléfono
que os atendió.
La
visita a las Fuentes Georginas era obligada.
Se tratan de unos manantiales de
aguas sulforosas situadas a una hora y media de Xela, encastrada en un pequeño
altiplano agrario.
Teníamos que descubrir como se aprovecha la tierra de
cultivo, y evitando realizar bancadas para allanar el terreno, siembran sobre
la tierra enmaderada, y es puro vértigo.
Las fuentes por muy Georginas que fueran era una canalización de agua a
unas piscinas poco naturales y extremadamente calientes, cosa que descubriría
cristina, por que yo soy muy señorito para sancocharme en esas cacerolas
hirvientes al aire libre.
Y
yo (aquí la que escribe Cristinita) que voy tan campante a meterme en la
piscina en la que “por algún motivo desconocido” no había nadie…que bien toda
para mi….y es que cuando fui a meterme era el hazmerreír del lugar…misión
imposible…estaba hirviendo…pero rápidamente me explicaron el “método” para
poderme meter….y así entablé una animada conversación mientras el pobre Efren
me hacía un book fotografico.
De vuelta al hotel superrelajaditos, y a buscar un sitio
donde cenar…la verdad que dimos con un local que bien venía descrito en la
guía, pero fue toda una sorpresa…tanto que repetimos en varias ocasiones.
Oye q guapa la penúltima foto! hoy liá d guardiana..
ResponderEliminarNo dejo de leerlo! Besotes