viernes, 26 de octubre de 2012

DIA 13. VIAJE A CEIBAL O EL ATAQUE DE LOS MOSQUITOS.


A las 5:00 a.m.(era la mejor hora para intentar ver alguna fauna que se desperezara de la larga noche o concluyera su furtiva actividad nocturna) y sin hacer el menor ruido, nos levantamos, nos vestimos, más repelente, agua, mochilas y un desayuno a base de un zumo y unas galletas de chocolate…. Y ahora el gran momento, ver vida animal en estado puro.

 Estos exploradores modernos no temían ni a la lluvia, ni al frío, ni a la agria mañana, sólo un nuevo día, sólo un nuevo amanecer y nuevas promesas los llenaban de una fuerza vital sin parangón. Pero, poco a poco , mientras los minutos pasaban y tan sólo encontraron un par de sapos, mariposas, y la rana endémica de la laguna Lachuá, no fuimos empequeñeciendo.




Afortunadamente, el amanecer era impresionante y su disfrute mas impresionante aún.


 Nota a pie de foto: amanecer a través de una tela de araña by Efren


            El ejercicio matutino hizo de nosotros grandes y más grandes… cuando al cabo de unos diez minutos de llegar al puesto del guarda, vemos aparecer a nuestro chofer y guía, lleno de sudor hasta la médula y explicándonos que se había quedado dormido. Menos mal que alguien duerme, ¿Sería uno de los que roncó, sería parte del concierto nocturno?, cuántas preguntas sin resolver nos planteaba este nuevo día.


            Uno de los inconvenientes de viajar por El Petén, a parte de las advertencias de robo día sí día también; es que las distancias son largas, y eso a pesar de que las carreteras están prácticamente asfaltadas en casi todo su recorrido y la cantidad de túmulos es menor que en otras regiones en la que los pueblos y poblaciones están mucho más cerca unas de otras. Para llegar a la región de Saxyaché necesitamos al menos unos 3 horas de viaje, con un par de paradas para desayunar. Nosotros hicimos un Crunch, puesto que no había tiempo para un desayuno y era demasiado temprano para la comida. La espera fue inaudita, En el Café Maya, todo iba lento muy lento y casi te habías terminado la bebida cuando te traían los alimentos sólidos. Decidimos que teníamos que pedir la cuenta antes de terminar de comer porque si no podría ser la historia interminable. 

Negociar lo es todo, y el precio inicial nunca es el precio acordado. Cristina regateo con el contratista de nuestra barca, y bajo el precio (de 650 a 550 QTZ) , para al fin disfrutar de un hermoso paseo en barco hacia la gran desconocida Ceibal.

            La población maya de Ceibal, se encuentra a casi una hora en barco fluvial de Saxyaché. El recorrido es muy interesante por un rió amplio con unos márgenes poco definidos, viendo el transporte de diferentes mercancías y típicos a unas poblaciones ribereñas muy aisladas.

             Finalmente, una vez en un páramo más desolado aún, fijábamos las miradas en el escarpado recorrido y las inclinadas pendientes que nos deparaba el redescubrimiento de Ceibal. Pronto me distancie del grupo, quería caminar, descubrir los entresijos de tan recóndito lugar e imaginar como y por que se situaron en esta región una de las culturas más pródigas de todos los tiempos. Recordemos que por cada pirámide que construyeron los egipcios, los maya hicieron diez.

            El momento estaba sembrado de selva, con gran cantidad de ejemplares del árbol Ceiba, altos incólumes, y en ocasiones constreñidos por árboles parásitos, los estranguladores, que crecían a partir de un recoveco y progresivamente rodeaban a su huésped en un abrazo mortal. El camino era largo, pero tras todas las vicisitudes que habíamos superado, no entrañaba el más mínimo problema. Pero pronto llegaría un invitado poco deseado.

            Fuimos advertidos es cierto, que ésta era la peor época para la visita pues era la temporada alta de los mosquitos. Sin embargo, no esperábamos un asedio sin tregua. Al principio en poco, pero conforme nos adentrábamos en la espesura, y las rachas de viento y lluvia se veían entorpecidas por el frondoso bosque húmedo su número se multiplicaba exponencialmente. Unas ramas, con una agitación constante en nuestras cabezas, espaldas y piernas ( yo de atrevido iba bien fresco con pantalón corto), hacía casi imposible pensar en otra cosa que en el insistente aleteo de nuestros amigos los zancudos. Oía voces que me llamaban, pero detenerse a esperar o simplemente el acto de tomar una foto, debilitaba mi barrera formada por el torbellino de hojas que agitaba sin parar mi mano cansada. Después de superar un juego de la pelota enterrado casi completamente, llegué a un descampado dónde los guardas del Parque Natural de Ceibal me ofrecieron refugió al humo de sus carosos. 


       Utilizaban el caroso de un fruto tropical como incendiario, pues el humo espantaba a los mosquitos y permitía un respiro. Me metí directamente en el humo, como buen salmón quedé, y mis fatigosos compañeros de viaje llegaron minutos después agitando unas extrañas banderas verdecolor en sus cabezas, rostros espaldas y piernas y abatidos ante el insistente ataque aéreo de las impías criaturas.

          La práctica totalidad de lo que fue la ciudad de Ceibal está enterrada bajo resto de vegetación y tierra. 

       Y la extensión es amplísima, sin embargo lo más impresionante son sus estelas. Las estelas eran unos monolitos de piedra que se levantaban para celebrar o proclamar algún evento importante. En Ceibal lo hicieron sobre una piedra muy dura, la dolomita, lo que en la actualidad junto con las estelas de Copán en Honduras son los grifos con mas detalles del mundo maya.

            El regreso aunque presentó la vertiente tormentosa, y el agua que nos salpicaba los rostros y los plásticos improvisados a modo de corta vientos que nos cedió nuestro guía y barquero Higinio, terminó definitivamente con los maléficos cénzalos.

            Y vuelta al microbús, aún nos quedaba un gran trayecto hasta Santa Elena, y de ahí a El Remate, que nos dejaba a medio camino con la parada final…Tikal.





3 comentarios:

  1. Ay Ay Ay.....q agobio...no quiero imaginar tus piernas..es que yo me pongo mala d leer su nombre...en Canadá hubo un día q la nube nos seguía!.Cultura,naturaleza...duro el día pero gustó seguro.Fotos amanecer guays!!.
    Gran kiss A+M.Sigueee ;-)

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  2. Pues la verdad que si fue duro... Pero ya me i a acostumbrando eso de levantarme a las 4 o 5 para ir a caminarrrrr... Lo peor de ceibal ... Los mosquitos... Efren no hizo ni una sola foto....
    Bueno muchos besitos de A+M para A+B

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    1. jiji dados ;-)...ya están tardando en escribir el siguiente jijiii

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