jueves, 18 de octubre de 2012

DÍA 8. LAS CALLES NO ESTÁN PUESTAS A LAS 3:45 AM, EN XELA TAMPOCO.


          Reloj que das la horas no sonaste para mí. Sinceramente tampoco fue necesario, a las 2:45 me desperté y no podía dormir de la emoción del viaje que nos aguardaba. La subida a las faldas del volcán Santa María.
            Nos recogieron con retraso, sobre las 4:40 de la mañana, y nos llevaron por calles oscuras y por carreteras de pura terraceria hasta un páramo que seriamos incapaces de identificar, todo estaba oscuro como boca de lobo y sin ninguna estructura ni señal que nos sirviera de referencia.


            Comenzamos el camino, siguiendonos unos a otros como fila india, alubrandonos con linternas, bueno eso los que tenían, por que el que relata esta capítulo estaba desprotegido lumínicamente hablando pues la promesa de traer una luz extra se quedo en aguas de borrajas. Compartiendo el haz que proyectaba la antorcha lítica de nuestra amiga cristina, poníamos un paso detrás de otro. Pronto fue sustituida el sonido del calzado por el jadeo mientras el terreno iba ascendiendo progresivamente. El camino se veía largo y complejo, pero las continuas paradas y la paciencia de los quetzaltrekers hizo que el lugar se convirtiera en una experiencia más benigna que nuestra osada subida al pacaya. 


Claro está que habían varias circunstacias que convergieron para que fuera esta situación posible: en primer lugar que la intensa oscuridad no permitía un avance rápido, esto último fue sistemáticamente desapareciendo conforme los primeros rayos de sol llevaban claridad a nuestra invidente vida; en segundo lugar, varios de nuestros acompañantes de fatigas sufrían el mal de la diarrea del viajero, aunque en pocas ocasiones nos tuvimos que detener a esperar mientras devolvían a la tierra el fruto de sus estómagos.


            Simplicarse el camino, y dejar de necesitar una iluminación extra, todo fue uno. A las faldas del Santa Maria divisamos el Santiaguito, y mientras se preparaba el improvisado desayuno a base de frutas, café, granola ( el gran descubrimiento de los cereales de cristina que ya tiene una nueva formula magistral para las mañanas), nuestro amigo nos deiletaria con tres hermosas y eméticas explosiones de ceniza. No sentimos movimientos telúricos, pero en Xela sentimos dos seísmos, uno a las 4:45 de la mañana con susto incluido de la compañera y el otro cuando preparabamos nuestro equipaje para el traslado de ciudad, según nos comentó jorge (un taxista con el que negociamos un par de excursiones) es frecuente cuando se acerca la estación seca; si os digo la verdad prefiero que me duela las articulaciones.

            Aquello que sube baja, y lo que baja debe subir. La vuelta fue entretenida, compartimos un rato agradable con voluntarios de los quetzaltrekers que nos explicaban como son sus vidas tanto dentro como fuera del voluntariado. Es muy interesante, que lo que recaudan con sus excursiones ( parecido proyecto al que realiza CondorTreker en Bolivia) lo destinan a la educación de 14 niños en una escuela en Xela.


            La vuelta a la ciudad fue igualmente divertida, entre los naturales de la zona dentro de un Chicken bus, era el antepenúltimo transporte que nos quedaba por probar, y aunque relativamente corta muy interesante y recomendable ( sobretodo la música, animada y los canales de música interesantes, pidiendo esos suspiros; es decir en vez de llamar y decir quiero tal canción para esta persona, llamabas y dejabas un aaaaahhh suspirado por ella, muy romántico…).


            Despedirnos y volver al hotel caminante por las calles de Xela bajo un sol que ya había alcanzado las cotas del cenit celeste era tarea indispensable. Preparar la maleta, un bocado en el Maya Inn y un licuado de frutas en el Baviera dejaron sanjado nuestro paso por Xela. Nos espera un trayecto de dos horas y media hasta Huehuetenango. Adiós Xela. Hola Huehuetenango!!!

            Pensabaís que el día había terminado... yo también, pero no. A las 17:00 la vida no se acaba, y debíamos encontrar tanto desplazamiento para Nebaj al día siguiente como una agencia que nos surtiera de los lugares que queríamos visitar que por otra parte eran muchos.

            La agencia la localizamos por casualidad, pues estaban haciendo un cambio de local  y estaba todo manga por hombro.  El guía Ricardo nos ofrecía una excursión a “Los Cuchumatanes”, visitando el pueblo de Todos Los Santos, al que nostros incluiamos una visita a “La Maceta” y él prometía entradas y visitas a las Ruinas Maya de Zaculeu. Tras salir de su improvisada oficina  y consultar un par de taxis en la plaza de la municipalidad, parecía que nuestro viaje a Nebaj nos saldría por un ojo de la cara. Por cuestiones de  organización nos dividimos, voviento el que escribe al hotel y Cristina a la agencia.
            Cuando nos reencontramos había solventado parte de nuestro problemas, tenía la excursiones del día siguiente y casi apalabrado el transporte a Nebaj, además había descubierto un restaurante denominado “La Tinaja”.


            “La Tinaja” merecería un capítulo, pero se tendra que confirmar con unas lineas....(porque no puedo ya con mi "arma")... Imaginaos el día que llevavamos, en resumen: 1 madrugada, 1 subida y bajada al volcán, 1 vuelta al hotel, 1 viaje de 2 horas y media en coche, 1 cheking en el hotel zaculeu, 1 vuelta por programar....Estabamos rendidos ó quizas lo suiguiente. Y nuestro nuevo amigo Rolando llego a nuestra fatigada vida.

            El restaurante “La Tinaja” nace con un proyecto local de concienciación en el que se promueve un intercambio comercial justo, entre los productores de Huehue y el resto del mundo. Se presenta con una entrada minúscula que alberga en su interior amplios salones, decorados de diferente forma y estilo: el salón de la moneda, el salón de los huipiles ( indumentaria típica de cada región…),


y después de pedir una serie de antojitos huehuetangos, y mientras se preparaban; una extensa diatriba sobre la cultura huehuetanga nos fue expuesta.

 Nos hablaron  del origen de la palabra Guatemala, que significa mucho árboles, nominada por los primero visitantes de estas tierras, un pequeño recorrido histórico local , el origen geológico de las montañas que encuentran la región “Los Cuchutamanes” y como no, la calidad del mejor café de Guatemala, según el consejo regulador del café de Guatemala. Era francamente interesante, pero nuestros cuerpos nos pedían descanso y rápido e intensamente.
            Compramos unos paquetes de café, digerimos toda la información que nos suministró Rolando, dejamos firma escrita en su pared y nos hicimos unas cuantas fotos para no perder las costumbres.
            Finados en nuestras camas, solo pudimos dormir, o eso creía yo...

6 comentarios:

  1. Genial el día..subidón en la cima...fotos :beauty!!!....Cara d relajados (d vacas) n l restaurant...improvisan transporte..aventura total.Disfruteeeeen!!!

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  2. Pura aventura amiga... Pura aventura... Ahora estamos donde cristo perdio el gorro y medio incomunicados... A ver si volvemos a la civilizacion y publicamos entraditas...
    Besitos...

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  3. Me encanta la d los dos cn l volcán!!!!! d portaretrato jiji

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  4. Jajaja... Que guayyyy... Todavia no hemos podido ver todas las fotos... Pero tenemos muchas chulasssss. Bssss

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  5. Hola , _Cris, te pusiste alguna camisa de las sillas del restaurante para comer y estan bien ambientada, o eran de pega ? Ja, Ja, Si es así, alguna fotito , porfa.... Un besote.

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  6. Que ingeniosa Pilar... Jajaja... Lo cierto es que eran de verdad.. Pero no se me ocurrio ponermelas y eso que en el lago Atitlan una vendedora me decia q me los pusiera, solo para hacerme la foto... Pero ya sabes como es... Lueho te ves obligada a comprarlo y no tengo hueco en la maletaaaaaa
    Bsss

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