La noche dio lugar a las primeras luces de la mañana, y mi
sueño reparador me hizo descubrir que mi compañera de viaje en vez de dormir en
los brazos de Morfeo, se había batido con él en duelo sin tregua y a muerte. A
pesar de la ausencia de descanso,
nuestra y su ansia de aventura dieron la energía suficiente para visitar “Los
Cuchumatanes”.
Esta
cordillera montañosa no volcánica es uno de los altiplanos mas altos de
Centroamérica. Esta formado por las fuerzas de subducción debidas al continuo
devenir de nuestras placas tectónicas. Dichas fuerzas arrugaron el fondo marino
y lo hicieron emerger a lo largo de los miles de años, constituyendo ahora una
cordillera montañosa en la que se puede encontrar rocas sedimentarias marinas y
fósiles de artrópodos y peces milenarios. Y precisamente el significado de esta
palabra “Cuchumatanes” es de arrugado, apretujado.
La
subida era exigente para el más potente de los vehículos, pero las ganas de
realizar nuestra nueva incursión en el excelso mundo rural de Guatemala, dio
paso a una mañana llena de contrastes.
La
primera parada en el Mirador, desde dónde según nuestro guía se puede
contemplar en una mañana despejada hasta 13 volcanes diferentes. Nosotros tan
sólo distinguimos el Santa María y el Atitlán.
Llegados al altiplano,
contemplamos con asombro, la llanura en la que se mueven la gentes que conviven
en esta región, un paisaje enmarcado entre dos cordilleras de montaña, y un extenso pastizal verde
esmeralda, cuadriculado en damero cual campiña inglesa, mediante unos divisores
naturales, la planta pico de gallo (que es endémica de África)
Las
condiciones de vida en ésta región son extremas, con vientos intensos, bajas
temperaturas nocturnos (2 a 3 grados bajo cero), pero con una paz y
tranquilidad que difícilmente se
encuentra en otros lugares.
La
segunda parada fue el ecosendero “La Maceta”, un páramo entre montañas, que
ascendía progresivamente por una interminable escalera con pasos irregulares.
Nuestro trekking nos llevo por un preambuloso monte bajo, que se transformo en un bosque de árboles grandes y robusto que irradiaban una intensa sombra, aunque a esa hora de la mañana el frío era nuestro mas fiel compañero. En las cortezas arboreas se observan las plantas aéreas típicas de la región, como el papagayo con su hermosa flor roja. En el camino podías contemplar algunos de los lugares sagrados , vigentes actualmente y dónde se llevan a cabo rituales ancestrales al son de la madera, el fuego licores y flores. A lo largo de la travesía quería descubrir la salamandra típica de la región , pero no tuve suerte en mi cruzada bogerística.
Nuestro trekking nos llevo por un preambuloso monte bajo, que se transformo en un bosque de árboles grandes y robusto que irradiaban una intensa sombra, aunque a esa hora de la mañana el frío era nuestro mas fiel compañero. En las cortezas arboreas se observan las plantas aéreas típicas de la región, como el papagayo con su hermosa flor roja. En el camino podías contemplar algunos de los lugares sagrados , vigentes actualmente y dónde se llevan a cabo rituales ancestrales al son de la madera, el fuego licores y flores. A lo largo de la travesía quería descubrir la salamandra típica de la región , pero no tuve suerte en mi cruzada bogerística.
En
la cumbre, por fin descubrimos el significado de la notición del ecosendero,
una hermosa roca cornada por un árbol que se aferraba a la desolada piedra con
sus robustas raíces, determinaba el descenso a un hermoso lago natural
verde-azulado que rebosaba por la montaña improvisando unas cascadas alegres y
brillantes que era tragada por un
terreno henchido de humedad.
Descendimos,
nos acomodamos en nuestro coche, y tras medio hora más de trayecto descendente
por una asfaltada e irregular carretera, pusimos nuestro pie en el pueblo de
“Todos Los Santos”. Caracterizado por dos cosas, la primera saltaba a la vista;
todos sus hombres y mujeres vestían su traje típico, para entendernos su
huipiles. Destacaban los pantalones rojos a rayas blancas horizontales de
ellos, frente a la falda azul de ellas. Todo ricamente trabajado. Lo segundo,
su gran fiesta para el día de todos los muertos. Es uno de los días en los que
el pueblo tríplica o incluso cuatríplica su población. A través de sus calles
angostas se celebra una carrera de caballos, en la meta hay unos pollos
colgando boca abajo, cuando pasan a ese nivel se arranca la cabeza del pollo,
lo que da buena suerte para el año entrante, no obstante, otros lugareños nos
comentaron que si muere alguien en las carreras significa un año de prosperidad
para el pueblo y todos tan felices.
Y
tan felices ibamos nosotros paseando por sus calles, dónde seguro se derramo
sangre por doquier, eso si sangre de paz. Visitamos unas ruinas, aunque estaban
prácticamente cubiertas y después de un ascenso bajo el duro sol abrasador y
con las miradas estupefactas de los lugareños, que no entendían ni a dónde
íbamos , ni que interés teníamos en unas antiguas ruinas que prácticamente eran
montículos. No desfallecimos, las visitamos, nos relajamos tranquilamente en un
pequeño parque para recuperar fuerza e iones; y tras acabar el tan necesario
proceso partimos de ese lugar con tanto encanto. Pronto empezaron las brumas a
cubrir la montañas, y tan solo eran las 12:30 de la mañana, una vida dura la de
los altiplanos, que se refleja en parte en las caras de sus pobladores.
Antes
de comer, una parada técnica para visitar a la Virgen del Rosario en el pueblo
de Chaitlan ( caracterizada por sus vestimentas de plata, fiel entrega de sus
antaño florecientes minas de plata); sin nosotros saberlo nuestro guía cambio
una de la bujías del coche que parece que le estaba dando problemas), menos mal
que no nos quedamos tirados a mas de 3000 metros de altura.
Buena
alimentos y sencillos cocinados de forma excelente para deleitar al paladar en el "Ben dinat" de camino a Huehue; para
finalizar nuestro camino con una la visita a las ruinas de Zaculeu.
Desgraciadamente
a nuestra llegada, las 16:00 horas, el parque estaba cerrado, aunque en la guía
nos informa que el cierre era a las 18.00 y el guía nos comentaba que hasta las
17.00. No sabemos si por inoperancia de nuestro guía, o por que Guatemala
empezaba a jugar a las 17.00 y en este país una de las cosas que más se
respetan son los horarios del fútbol, no visitamos ni creo que visitaremos más
esta región planetaria, por lo que no podemos igualmente recomendarla.
Gracias
al desafortunado evento pudimos enmendar una gran confusión, que debíamos
partir de Hueheu esa misma tarde y no al día siguiente como mal entendió
nuestro guía. Así pues, ante su segundo error, lo condonó buscándonos un taxi
que nos hiciera el traslado a nuestro siguiente destino Nebaj.
El
taxista que se llama Oliver, nos recogió en el hotel y nos alegró la tarde al
explicarnos que tardaría como una hora y media en llegar a Nebaj ( al principio
nos afirmaban los taxis de la plaza central que sobre unas dos y media a tres horas). Con la fuerza que da el saber que la
meta queda más cerca de lo esperado, emprendemos el viaje en un destartalado
coche con cristales ahumados que daba la sensación de proteger a unos grandes
dignatarios o a unos incólumes fotofóbicos. Una parada técnica, tras salir de
la ciudad de Huehuetenango, y una explicación sobre el comercio del combustible
de contrabando en Guatemala fue precisa antes de continuar:
“En
mucho lugares de nuestro viaje, pudimos observar garrafas llenas de lo que
imaginábamos combustible en los márgenes de los arcenes, mientras que una
botella de unos dos litros conectada a una maguera era agitada insistentemente
ante la mirada de los conductores. Pues bien este combustible proviene de
Mexico mediante el contrabando, y se vende como unos 5 a 10 quetzalesla/onza
más barato. Pero según nos contó Oliver, a veces llenas una parte de aire, o
los apretan entre sí en cajas para tratar de engañar a los viajeros más despistados.
Pero no , no a nuestro taxista, el exigió que estuvieran llenos y se los
vendieran por 30 quetzales...eso sí...llenos hasta el tapón, y paro un par de veces hasta conseguir el trato
justo. Esto si que es libre comercio y no la EU”
Las
horas iban pasando, y la oscuridad que reinaba dentro de la cabina del coche,
si hizo continua con la llegada de la tarde. El avance era notable, pero
igualmente el tiempo referido se iba agotando y Nebaj por lo que parecía estaba
aún muy lejos. Progresivamente la desesperanza alcanzó nuestras cansadas
mentes, pero cuando todo parecía perdido, Oliver decide bajarse en un pueblo ,
por que tiene hambre, para comer. ¡Ahora si que pinta mal la cosa!, si el
taxista conocedor del camino piensa en cenar, esto va para largo. Los minutos
se hicieron medias horas, y las medias horas; horas enteras . El habitáculo que
fuera amigo fiel y protector de los crueles rayos solares ahora era negro como
boca de lobo. Y al fin un cartel¡ : Nebaj 30 km.! Aunque no contento con esto el
conductor de la hora y media, se baja a preguntar, y la primera pregunta es:
¿No se sabía el camino? Tras una escueta charla de unos 10 minutos con unos
lugareños, parece que aquel camino de terracería no es el correcto, que nos
quedan aún como una hora y media de viaje. ¿Pero, aclaremos una cosa, cuántas
horas y medias tiene?. Lo que parecía media hora más nos llevo a un cruce lleno
de personas que esperan el microbus para Nebaj, ya serían como las 19:00 horas
y no se veía ni luces, ni coches, ni movimiento vegetal o animal, a excepción
de este grupúsculo de gente perdida en la nada, perdidos como nosotros. Una
nueva orientación y una agradable confirmación que llevabamos la dirección y
sentido adecuado, nos introdujo directamente en la carretera al valle de Nebaj.
Ahora si que estábamos confiados, ahora si que llegaríamos al hotel y
seguiríamos esa rutina tan sana, de ducha, cena y descanso. Pero no, otro
contratiempo retrasaría nuestra rutina, pues los últimos kilómetros antes de
llegar al valle estaban sembrados de una bruma tan espesa que se tendría que
cortar con una motosierra, personalmente pensaba, que el conductor con lo
cansado que estaba y lo poco que se veía, además de no conocer el camino ni el
tiempo en el que se recorría, pronto se despeñaría y los buitres daría con
nuetros huesos , eso sí, cuando se levantara la niebla.
A
pesar de los malos presagios, llegamos a Santa María de Nebaj, un valle entre
montañas, un pueblo para ese valle. Estábamos tan agotados, por ese transito
por el calvario de los mil y un sentimientos encontrados, que tras un activia (
siempre hay que cuidar nuestro intestinos) , agua y una papas saladas, dimos
con nuestros cuerpos en las camas de Nebaj. Amen.
uff q agonía...menos mal q llegaron...con lo bien que había comenzado el día!!Yo me pregunto quién les hace las fotos q aparecen juntos..Besotes
ResponderEliminarJajaja... Nosotros no sabiamos si ibamos a llegar... Y eso que no conto el problema con el hotel... Desde España contacte con el hotel seleccionado para ver precios, total q 3 dias antes de ir enciamos un mail para reservar la habitacion... Como no respondian el dia anterior mande otro y como no respondian llamamos a uno del q no teniamos apenas informacion pero q parecia ser muuuuu cutre para al menos tener algo... Noo stante al llegar al lugar llamado nebaj... Se nos ocurrio preguntar si tenian disponibilidad y me
ResponderEliminarDice que no... Q esta todo ocupado... Ya me veo en un cuchitril
Metida... Cuando le digo es que reservamos por correo pero no contestaban, llamamos y no daba linea... Y me dice ... Es usted Cristina... SIiiiiiii... Ah, pues tenemos resrvada una habitacion tripe a prcio de doble.... Aleluya!!!!!!!
Las fotos.. A veces no las hacen los guias o conductores u otros turistas... Jiji
Bs
PD: me alegro q vieras el video... Jajaja
Qué, guapos, y que agonía de viaje...
ResponderEliminarAgonia, agonia... Fue toda una experiencia.... Eso si... Para no reperir, jajaja. Bssss
Eliminar